Sorpresas de otoño, mágica estación.

Tiempo de desprendimiento

Es clásico relacionar al otoño con la pérdida del follaje. Todavía podemos encontrar en los  libros de lectura, cuadernos  y carteleras escolares el anuncio de la llegada del otoño y las hojas amarillas. Cosa que es verdad. Pero si nos quedamos ahí, el otoño pasa a ser una costumbre más. Y nosotros sabemos de su importancia, en la rueda de las estaciones.

Estar atentos y observar es la tarea.

la foto 1En este ejercicio, esta semana me sorprendió otra vez la  naturaleza: hay plantas que desprenden solo las hojas que ya cumplieron su ciclo, pero siguen produciendo nuevas hojitas aun en los frescos días otoñales. Esas hojas que caen a tierra se niegan a morir y en un acto de amor y sabiduría incomparable, esa hoja da nacimiento a nuevas plántulas.

Este es el caso de la Kalanchoe Pinnata, que llegó a casa como regalo de un vecino, que sabe de mi amor por las plantas. Estuvo mucho tiempo esa planta en mi jardín hasta que yo llegue a ella y llegar a ella es poder compenetrarse con su esencia, su misión en la Tierra y su mensaje al hombre.

la foto 2Como decían los antiguos comechingones, las plantas hablan al hombre desde su fisonomía, comportamiento, el hábitat y las condiciones en las que crece, desde su sabor, olor, formas y sensaciones que producen en el oído y el tacto. Hay que saber detenerse a observar y observar, e ir haciendo nuestro propio camino de investigación, porque así como ellas son producto de un proceso, también su conocimiento lo es. Es una forma distinta de acceder al conocimiento. El intelecto tiene en la actualidad infinidad de fuentes y variadas formas de consultarlas para saciar la curiosidad primaria e instalada en toda persona que quiere “saber” de plantas: ¿Para qué sirve? ¿Cómo se llama? ¿Cuál es su nombre científico? Todo válido, pero incompleto si nos quedamos solo con la enciclopedia.

la foto 3Tenemos que recordar como conectarnos con ellas, tenemos que llegar a ellas.
“La colombiana” como la llaman nuestros hermanos paraguayos y venezolanos, es una planta fuerte, poderosa, resistente, que no necesita de la mano del hombre para reproducirse generosamente, que puede vivir en suelos pobres y con poca agua. No es nativa, es de Madagascar pero se ha adaptado muy bien. Es antitumoral y anticancerígena: es una planta para estos tiempos. Pero como bien dice Josep Pamies en “La dulce revolución de las plantas medicinales”: “¿A quien le interesa y le conviene  que el hombre la aproveche para que cumpla con la misión  que le ha sido confiada?”

A nosotros, si nos interesa, divulguemos.

Para los que tienen más curiosidad por las Kalanchoes medicinales les recomiendo un video de Josep Pamies y conseguir una plantita y hacer camino con ella.

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