Llamado primaveral

La Madre Naturaleza anuncia: Primavera!

Sinfonía de pequeños movimientos, por donde asoma la tierna y la delicada vida atesorada.

La rueda estacional no se detiene, por lo que ya tenemos señales de la estación favorita.
Y si bien aun es invierno, también, ya es primavera. Los signos son confusos hasta que se revela de forma contundente en brotes, flores, aire tibio, sol radiante pero también en vientos, tormentas y granizos.

Nosotros estamos movilizados, tratando de acompañar los pequeños partos de la Madre Tierra. Ya “respiramos” con todos nuestros sentidos su aroma espiralado.

Y esa sinfonía nos atrae al exterior, a realizar los trabajos del afuera. A concretar los sueños y proyectos que en el invierno fuimos alimentando adentro. El cielo y la tierra participan en esa explosión de vida visible e invisible, presentando la plenitud de la magia primaveral, acompañada a veces de síntomas molestos. ¿A que se deben? Repasemos algunas observaciones de primaveras anteriores.

Así como la savia adormecida es sacudida por el calor de sol cada vez más cercano, en nosotros la sangre, recibe el mismo llamado y necesita ser nutrida, oxigenada, fluida para estar pronta a la acción. Así lo requerirán los órganos que la mueven, como el hígado por ejemplo.

También las emociones que aparecen en el vivir diario, más abierto y rico en experiencias, repercuten en el cuerpo físico, provocando estancamientos y bloqueos.

Los parásitos, seres seres vivos que nos habitan, reciben también el llamado del instinto a conservar su especie y comienzan a reproducirse en mayor cantidad. Las alteraciones del sistema respiratorio, como las alergias, son frecuentes. Como los dolores musculares provocados por el viento, que interfieren y nos dificultan movernos libremente.

Estos son algunos signos, el lector agregara otros desde sus propias vivencias. Hay una explicación para cada uno, pero todos tienen algo en común: nuestro organismo, que es sabio y que también despierta al llamado de la especie, como cualquier ser vivo, necesita depuración física, mental y emocional para  ver la vida con ojos renovados.

Nosotros lo hacemos en cada primavera, con nuestras abuelas las plantas, que tienen la sabiduría necesaria, porque han vivido mas primaveras que el hombre en el planeta y han aprendido a resolver esos problemas que hoy se nos presentan a nosotros. Una desintoxicación nos ayudará a sacar para afuera lo que ya no nos sirve.

Y no solo nos sentiremos mas livianos y animados, sino mas plenos y más “despiertos” para vernos como realmente somos.

De esta manera estaremos honrando a la especie con un hacer mas genuino y natural y celebrando a la Madre Naturaleza en esta oportunidad de renovación que nos ofrece.

Marta

Próximo Taller:

Taller de Primavera – Tercer encuentro

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